Seis aspectos que influyen en el precio de los cactus y suculentas en España

Recuerdo hace 40 años cuando para celebrar mi magnífico examen de fisiología vegetal, me compré el primer cactus de mi colección. Probablemente no me costaría más de 5 pesetas.

Sólo sabía de ellos acerca de un aspecto del que me había examinado: su especial manera de hacer la fotosíntesis. Desconociéndolo todo acerca de su cultivo, en una era pre-internet donde la única fuente de información se encontraba en las bibliotecas. Allí rastreé muchos libros, la mayoría en inglés, y fue donde aprendí los primeros conocimientos del fascinante mundo de la familia botánica de los cactus.

Muchos años después habiendo atesorado una gran colección, te das cuenta de que la globalización del comercio y el acceso a la información por medios digitales, lo ha cambiado todo. Además, parece como si por fin estas plantas han pasado de ser exclusivas de “frikis” coleccionistas, para engalanar con sus formas transgresoras el interior de hogares y oficinas con los ejemplares más bellos y exclusivos que se encuentran actualmente en el mercado.

En la sociedad actual, donde buscamos “hacer menos y obtener más”, los cactus y otras plantas xerofíticas se convierten en aliados perfectos porque son especies fáciles de cuidar y de escaso mantenimiento. Y de repente se encuentran cactus no solo en los viveros y centros de jardinería, sino en mercadillos y en la salida de cajas de grandes superficies.

Quiero compartir con vosotros las razones por las que encontraréis en el mercado una gran disparidad de precios en la oferta que rodea a los cactus y otras plantas suculentas tan de actualidad en el presente.

1. Rareza y disponibilidad

La familia botánica completa de las cactáceas al completo está incluida en el Apéndice II del Convenio Internacional de comercio de especies de fauna y flora amenazadas (CITES). Existiendo una 130 especies de cactus que están incluidas en el apéndice I de CITES.

Cuando una planta se encuentra en el apéndice I, significa que se encuentra en peligro de extinción y que su comercio desde las zonas de origen está totalmente prohibido a no ser con fines científicos. El Apéndice II incluye plantas que no se encuentran necesariamente en peligro de extinción, pero cuyo comercio es controlado para evitar una utilización incompatible con su supervivencia.

El Convenio de Comercio CITES autoriza a la propagación artificial de estas especies a través de productores locales en sus lugares de origen a quienes se les autoriza a recolectar semillas o material vegetal. La legislación es muy rigurosa y estricta para las especies en peligro de extinción. Y luego existen los viveros productores distribuidos por todo el mundo que autoriza CITES localmente e individualmente para realizar la producción de plantas del Apéndice I, que deben de abastecerse de semillas de los productores CITES también autorizados.

Los productores con registros autorizados de CITES, Apéndice I no llegan a 12 en toda la Unión Europea.

Cualquier especie de cactus que sea CITES I que se comercialice en Centros de jardinería, viveros comercializadores o floristería y tiendas ONLINE debe de acreditar en etiqueta identificativa que procede de este vivero autorizado en Europa.

La ley en España es muy estricta y el Código Penal Español en su artículo 334.1, donde castiga con penas desde SEIS meses a DOS años de prisión por COMERCIO o TENENCIA de especies protegidas.

Esta rareza y producción artificial tan estrictamente regulada, hace que géneros enteros incluidos en el Apéndice I de CITES como Ariocarpus, Discocactus, Strombocactus, Turbinicarpus, por ejemplo, estén altamente valorados por su dificultad de ser encontrados en el mercado legal, aunque hayan sido reproducidos artificialmente como marca la ley.

También existen otros cactus como algunas especies del género Copiapoa, como por ejemplo Copiapoa cinérea var. columna-alba, que, aunque se encuentra en el apéndice II de CITES, es tan rara y de crecimiento tan lento, que existe comercio ilegal de plantas extraídas de su hábitat en el desierto litoral de Atacama en Chile, llegando a obtener alguna planta de más de 100 años precios de hasta 5.000€.

También en el mercado de las rarezas se incluyen todas las especies de reciente descubrimiento. Por ejemplo, en el 2021 se descubrió el Sclerocactus dawsoniae en el estado de Colorado y en el 2022 se descubrió el Cereus gerardi en Brasil. Los primeros ejemplares que lleguen al mercado obtenidos por propagación artificial, seguro que alcanzarán precios elevados debido a su exclusividad y escasa oferta.

Así, aunque se estima que existen más de 2.000 especies descritas en la familia botánica de las cactáceas, distribuidas en 130 ó 160 géneros según la clasificación de un autor u otro, no todas están disponibles para los viveros locales en España. El comercio en webs de venta on line permite a los grandes coleccionistas acceder a plantas más raras que no se encuentran en el mercado local. Normalmente estas plantas son de corta edad, transportadas a raíz desnuda y provienen a veces de productores de dudosa procedencia.

Muchas de estas páginas web no tienen identificado su país de procedencia y su número de registro autorizado por las autoridades agrarias locales y su pasaporte fitosanitario. Y como hemos visto antes, poquísimas están autorizadas para comercializar especies incluidas en el CITES apéndice I.

En cuanto a rarezas, también debemos de hablar de muchas formas producidas por un fenómeno llamado “teratopia” que da lugar a alteraciones únicas y exclusivas respecto a la especie original. Estamos hablando de mutaciones que dan lugar a formas crestadas, variegadas o sin espinas. Cada ejemplar es único y se convierte en un ambiciado trofeo para coleccionistas, alcanzando precios mucho más elevados que sus formas originales.

2. Rapidez de crecimiento

Otro factor que influye notablemente en el precio y valor final de los cactus y otras plantas suculentas es la velocidad de crecimiento hasta obtener plantas disponibles para su comercialización.

Los cactus en general crecen mucho más lentamente que las otras plantas suculentas. Además, su método de propagación más utilizado, como es a partir de semilla es un proceso largo, donde la obtención de una pequeña plántula que pueda comercializarse en maceta de diámetro 5 cm, por ejemplo, puede tardar unos dos años de media.

Esto es variable a su vez, pues tenemos un cactus de forma globular que es Blossfeldia liliputana, cuyo tamaño más grande que puede alcanzar no excede de los 2 cm de diámetro con 20 años. Y en el otro extremo el Trichocereus atacamensis var. pasacana, de forma columnar que puede tener crecimientos de hasta 30 cm al año.

A menor velocidad de crecimiento, más altos son los precios en el mercado. No hace falta explicar el porqué, pues es obvio que un vivero productor necesita menos inversión en tiempo e insumos para desarrollar plantas de rápido crecimiento.

Así por ejemplo, son muchos los coleccionistas que buscan tener un Saguaro en sus manos, pero esta especie (Carnegia gigantea) cuando se propaga por semillas en Europa puede tardar tanto en tener un tamaño aceptable para ser identificado como tal, que los precios se acaban disparando, ya que su oferta está muy limitada.

3. Tamaño y Edad

Muchos somos los que hemos dicho al menos en alguna ocasión: “lo compro pequeñito porque me gusta verlo crecer”. Y en verdad se nos han puesto los dientes largos cuando hemos visto ese mismo ejemplar con mayor tamaño, pero nuestro bolsillo no ha podido permitírselo en ese momento.

Los cactus y suculentas que se ofrecen en el mercado en formato de pequeño tamaño en maceta de 5 a 8 cm muchas veces no han mostrado los caracteres morfológicos definitivos de estas plantas cuando alcanzan la madurez. Espinaciones, floración e incluso la forma definitiva no se conoce hasta que estas especies no alcanzan los 5-6 años.

Un pequeño cactus globular puede convertirse en un cactus columnar con 3-4 años de crecimiento.

Lo ideal sería poder tener expuesto por los viveristas la misma especie en diferentes formatos de tamaño con sus edades correspondientes para que el comprador pudiera juzgar si le merece la pena esperar unos cuantos años más o puede permitirse un desembolso mayor y tener esa pieza única que pueda disfrutar ahora mismo y no solo sus nietos en un futuro…

4. Identificación y etiquetado

No es lo mismo comprar una planta que se llama “cactus mix”, que una con nombre y apellidos y que viene etiquetada e identificada con el número de registro fitosanitario del productor y las condiciones de cultivo.

Hablamos de la diferencia de comprar un producto genérico a un producto con marca.

Cada cactus o planta suculenta, puede necesitar diferentes condiciones para su desarrollo óptimo y por eso es fundamental conocer lo que estamos comprando.

Si en los productos alimentarios la legislación obliga a un etiquetado claro donde el consumidor conozca las características del producto, en el mercado de planta ornamental y sobre todo en el segmento de productores de cactus, muy pocos son los que tienen correctamente identificada y etiquetada cada planta.

Afortunadamente, esto está cambiando desde que en España siguiendo la Directiva Europea de Sanidad vegetal se ha publicado el nuevo Reglamento de Sanidad VEGETAL del 14 de diciembre del 2019. En los capítulos V y VI de dicho reglamento, se garantizan que todas las plantas que se comercialicen deberán llevar su nombre botánico completo y su pasaporte fitosanitario etiquetado en la planta junto con el número de operador profesional del vivero productor/comercializador.

Así lo que antes se encontraba en los foros y grupos de coleccionistas con cientos de fotos de plantas recién compradas, que buscaban desesperadamente la ayuda para saber qué es. “Id, por favor” dejará de ser frecuente en grupos de redes sociales en un futuro.

Y aunque algunas especies son más fáciles de identificar solo por la imagen, muchas especies necesitan de la labor de expertos cultivadores que en función de otros caracteres no tan visibles en simples fotos como pueden ser las floraciones, tipo de raíz, recuento minucioso de costillas o de espinas en cada areola, para ser capaces de ponerle el nombre completo a cada planta.

Está claro que los viveristas que hacen el esfuerzo de ofrecer al comprador final una planta perfectamente presentada e identificada y cumplen la ley con su pasaporte fitosanitario en vigor, le están dando más valor a cada ejemplar. Pero debemos de estar dispuestos a pagar un precio más alto por este servicio y ahorro de esfuerzo que nos ofrecen.

5. Producción a escala industrial

Para satisfacer la gran demanda de cactus y suculentas a nivel mundial, han proliferado en los últimos años grandes productores en zonas de clima privilegiado que se encargan de exportar millones de macetas a todo el mundo.

Esta producción a escala industrial está semiautomatizada, y necesita claramente acortar los tiempos de crecimiento. Para ello suelen utilizarse macetas tradicionales redondas, sustratos inertes, tipo fibra de coco, nutrición por fertirriego y un montón de tratamientos fitosanitarios a nivel preventivo.

Las especies producidas a nivel industrial son aquellas de fácil cultivo, o aquellas que son más fáciles o precoces de hacerlas florecer. Y muchas veces se limitan a un centenar de especies que son las que suelen demandar los centros de jardinería generalistas o centros de distribución no especialistas en este tipo de plantas.

El objetivo de estos productores es engordar plantas que luzcan hermosas en el menor tiempo posible.

Estas plantas así producidas, está claro que alcanzan el mercado con precios más bajos y competitivos. Son plantas que podemos encontrar a veces en grandes superficies y expuestas en lugares no acondicionados o sombríos para seguir desarrollándose adecuadamente.

La falta de una buena iluminación y no poder seguir cuidándolas del mismo modo que han hecho en los invernaderos de producción, al final trae un deterioro evidente si estas plantas no tienen gran rotación en el punto de venta. Se puede ver debilitamiento y crecimiento anómalos, pues han pasado “del cielo al infierno”.

Si nadie nos advierte de esto, cuando llegan a casa, si no sabemos qué hacer con ellas son muy susceptibles de acabar muriendo.

Si por el contrario las plantas que compramos han sido cultivadas artesanalmente en sustratos activos por viveros que se han asegurado la aclimatación a la región geográfica donde se va a cultivar por el comprador final y que no ha habido engorde artificial, aunque estas tengan un precio mayor, se puede considerar una inversión porque estaremos garantizando la supervivencia de estas en nuestros hogares en el largo plazo.

6. Viveros y productores clandestinos

La proliferación de aficionados al cultivo de cactus y suculentas ha hecho pensar que cualquiera puede montar un semillero y una producción casera a espaldas de las autoridades agrarias locales. Y por esta razón se pueden encontrar cactus y suculentas ofertadas para venta online de productores no autorizados ni registrados por el Ministerio de Agricultura en España.

Y aunque se cumpla una producción artesanal y verdaderamente provenga de manos expertas, estas plantas vendidas ilegalmente a precios más bajos que las de los productores autorizados por la legislación sectorial, no cumplen con los requisitos de control de la producción y sanidad vegetal que debe de tener toda planta ornamental en España.

Para obtener y mantener activo el pasaporte fitosanitario, un vivero legalizado debe someterse a la declaración anual de planta producida y vendida a la Consejería de Agricultura o Asuntos agrarios de la Comunidad Autónoma a la que se pertenezca y recibir la pertinente inspección de Sanidad vegetal anualmente. Y está obligado a facturar con su número de operador profesional del Ministerio de Agricultura y a declarar todas las operaciones al Ministerio de Hacienda.

Pensemos que cuando compramos cactus y otras plantas suculentas a productores no homologados por las autoridades agrarias, estamos desincentivando la inversión y el desarrollo que los viveristas legales realizan para cumplir con los más altos estándares de calidad de planta.

REFLEXIÓN FINAL

Es difícil comparar cactus, suculentas y otras plantas xerofíticas solamente por su precio en el mercado y decir si son baratas o caras.

Estas plantas no son como las lechugas o las plantas de flor anuales, que son producidas y alcanzan el mercado del consumidor final en dos meses escasos. Detrás de una maceta con un cactus hay bastante más tiempo. A veces muuuucho más. Y ese tiempo es difícil de valorar.

Con más de 15.000 especies disponibles entre cactus y otras suculentas hay plantas de todo tipo: raras y normalitas, enanas y gigantes, jóvenes y maduras, anónimas y acreditadas, industriales y artesanas y, por último, las hay homologadas y clandestinas.

Para todos los gustos, bolsillos, espacios y necesidades.

Mucho donde escoger. Pero hay que hacerlo con conocimiento de lo que se elige para cultivar en casa o en el jardín y así poder ponerle VALOR a cada compra que se haga.

Mercedes García

Farmacéutica e Ingeniera Agrónoma.

Fundadora de Desert CITY

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